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Lo más difícil es querer a alguien y ser lo suficiente valiente para dejar que te quieran.

martes, 3 de enero de 2012

Para la cordobesa con nombre de Diosa Griega...


La noche estaba parcialmente cubierta. Desde la oscuridad, desde su escondite, la luna y las estrellas parecían querer espiarlo todo.Hay historias que hablan del mar y se repite hasta transformarse en lágrimas, corazones y colores desteñidos.

Ella, vestido rojo ceñido, quería que la quisiesen como se quieren en las peliculas en blanco y negro y quería querer con todo el corazón. Él, hombre solitario y roto, no creía en las mujeres y menos en aquellas que buscaban el amor mientras bebian en la barra de cualquier bar.No se conocían,quizás no se habian visto nunca o no se habian fijado el uno en el otro, pero un dia la vio y no pudo dejar de mirarla,era magnetismo,esa mujer a medio terminar,aire de Lolita traviesa, pero él bajo la mirada,era un chico timido y siguió su camino a contracorriente, olvidando su cara en cualquier otra, en cualquier otros besos,sin saber las vueltas que da la vida. Iba a llover, los dos lo sabíais, ella con certeza,tu mientras la buscabas cada noche en aquel bar,por si la volvias a ver,iba a llover,por lo indescifrable del cielo como llaga de luz, por la humedad como vestigio en la nublada tarde. Aquella ciudad no hablaba de vosotros ni de nadie, dormitaba en silencio, soñando misterios, pasados y sombras.

La vida es tan perra que te envía a alguien, a quién no quieres querer, pero acabas queriendo. Pues eso le pasó al hombre sin sombra, con la mujer de rojo. Que él no quería quererla pero no paraba de pensar en como seria aquella chica,sus sueños,en tomar un helado de fresa con chispitas de colores y un monton de nata y ella quería que la quisieran de verdad,ya le habian herido muchas veces y tenia ganas de tocar el cielo con los dedos,pero eso no se puede forzar,ella sólo quería que le amaran. Que lo hicieran con locura, con esa locura sana en la que las mariposas revolotean por tu estómago y salen de tu boca en forma de versos de amor.Quizás como a cualquiera le gustaria que nos quisieran,ella tenia naturaleza adictiva y él era su sustancia favorita. De esa locura, y de ese tipo de amor. Del que te ciega, del que te hace tan feliz que piensas que nadie en este maldito, pero necesario mundo, está con el corazón tan rojo como tú. Que por mucho frio que haga siempre tendrás los pies calientes.
Tu la econtrastes a ella…. ...aunque ella te rescató a ti.
Esa clase de amor, esa clase de pasión, todos aquellos sentimientos los generó ella en él, porque era fácil quererla, porque era sencillo enamorarse de ella. Era imposible no conocerla y no estar loco por ella, nunca sabias por donde te iba a salir, era imposible no pasarselo bien con ella, era esa mezcla entre inocencia y picardia.Era el azúcar de su café. Limón y sal.¿Y de él? De él, con el tiempo y sin las sombras, fue menos enrrevesado, porque finalmente ella consiguió lo que quería, que la quiseran y él, acabó como siempre, confiando en una mujer, que un día, tarde o temprano, le partiría el corazón, porque como dijo alguien alguna vez, las mujeres son la droga para el mundo, pero la mayor amenaza a la vez..
¿Y sabes qué?
Que el hombre sin sombra se equivocó, y esa frase estúpida, también, porque ella no le partió el corazón...ella lo rescató...y a cambió...él la encontró.Así funciona el amor.

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