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Lo más difícil es querer a alguien y ser lo suficiente valiente para dejar que te quieran.

viernes, 31 de julio de 2009

Cristales rotos...

Para mi amiga del puente que sabe que me tiene a su lado sp:
Las heridas, en las mujeres cicatrizan, sí; pero siempre están ahí, visibles, recordándonos cada dolor, cada decepción, cada daño.
Hay días en que pasamos a visitarlas y nos parece que siguen abiertas. Les pasamos el dedo suavemente, como con miedo a que nos sigan doliendo. Claro, la sensación no es la misma a la de una herida abierta, pero es como un escalofrío, todavía sentimos algo.
¿Qué hay que decir del dolor? El dolor es un maremoto que te sorprende, te aplasta con una fuerza inimaginable, te arrastra hacia la oscuridad, donde tropiezas y chocas contra superficies no identificables, sólo para luego ser lanzado en una playa desconocida, lastimad, deshecha.
Ahora que ya utilizo mucho más la palabra adiós estoy dispuesta a darme otro atracón de hastaluegos si me lo propones, si rompes el cristal. Porque los adioses son finales tajantes (sin posibilidad de recurrir, sin apelación). Son la respuesta más valiente a alguien que se va. Y los valientes, como el buen vino, duran poco.
LLegas. Cierras la puerta sin hacer ruido. El café, impaciente te espera. Yo descubro lo aburrida que es la televisión. Fuera cae la lluvia. También cae el Lunes, pesado y sin vida, sobre el sofá. Te adentras por el pasillo, que antes llené de nubes blancas, hasta la silla en la que te sientas, con los codos sobre la mesa, mirando el café recién hecho, tan caliente como mis manos, como mis ojos, cuando arden en lágrimas porqué te vas y me quedo.
Busco tu mirada. Apago la televisión y el silencio devora la habitación. Quiero entrar en tus pensamientos, quiero buscarme entre ellos.
Me levanto del sofá y me tiemblan las piernas. Tú no hablas: ni para mentir siquiera. Salgo al balcón y busco una estrella para huir.
Cuando me adentro de nuevo en la habitación, me veo en la sala de un velatorio, donde juntos, velamos esta relación muerta. Miras el calendario. Yo cuento las horas que quedan para que termine el mes. Y la televisión se enciende sola y Zapatero promete, un terremoto sacude la ciudad, anuncian lluvias para toda la semana. y mi corazón se detiene. Te miro: miras la pantalla. Me miras. Se rompen los cristales. Cortan nuestro amor, y sangramos.
Al día siguiente, los titulares anuncian nuestra muerte. Pero seremos uno de tantos amores que se rompen en tardes de lluvia, en una ciudad grande o pequeña como esta…No pidas promesas,estoy convencida de que van a mentir...
Pero…Una voz amistosa al otro lado del teléfono....
Te escucho amiga…me escuchas…Me tienes.Sólo te pido un favor,que no te vengas aqui...hace mucho frio y a veces tengo ganas de viajar al sur...de que alguién piense en mi,alguién que me saque de estas tierras gelidas un instante pero los pies descalzos estan pegados al hielo...
Todo se ha ido.Dame la mano.

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