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Lo más difícil es querer a alguien y ser lo suficiente valiente para dejar que te quieran.

viernes, 30 de marzo de 2012

Amelio.

La vi sentada en el suelo de su casa,su mono en la cama,pero a ella le daba igual,seguia sentada con lágrimas en los ojos y la mirada perdida.Su pelo se movía al son de sus movimientos de cabeza, a causa del caprichoso viento que se habia levantado en su salón, que lo movía a su antojo. Me senté a su lado, ni siquiera tuvo que esforzarse en mirar para darse cuenta de que era yo.

Le acaricié el pelo y atrape uno de sus mechones, que se había escapado de los otros, colocandolo suavemente tras su oreja. Finalmente, decidio mirarme. Sus ojos se veían más marrones que nunca, tal vez porque estaban rojos, irritados, después de haber llorado.

La abracé, sin decir nada, por miedo a que se asustase de mis palabras, pero también temiendo que rechazase mi abrazo o estuviera enfadada con todo el mundo,incluido yo.

-¿Porque me tiene que ocurrir siempre todo lo malo a mi o a las personas que me importan?, el mundo me odia, ¿verdad?-dijo, intentando no romper a llorar de nuevo,ella era de esas personas que sí la ves llorar o lo dice es porqué no puede más.

-Todo el mundo puede tener un mal día- la miré a los ojos- no debería importarte lo que nadie diga.Ni tener miedo de volver a tu ciudad,ni a tu casa,ni a los días que vendrán,eres fuerte y siempre lo has sido.

-¿Sabes que seria perfecto?- esperé, ella se quedó pensativa- Que aprendieses a mentir mejor pekeña brujilla cuando dices que te dan igual mis besos...

Anda ya,ya sabes como soy!replico ella...y aún así me has arrancado la sonrisa e intuido que necesitaba una ración de abrazos de oso y besos de esquimal...

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